Información del proceso:

Este proyecto es uno de los que mejor demuestran que reciclar unos muebles puede marcar la diferencia entre querer deshacerse de ellos y tener un espacio absolutamente único en una casa. La mesa y las sillas no tienen nada que ver. Las sillas las tenía el cliente y la mesa la encontraron en un contenedor y pensaron que podrían darle una segunda oportunidad… El estado de la mesa, aunque la madera estaba decolorada y sucia no era malo ya que todos los ensambles estaban en perfecto estado por lo que era sólida y lo único que necesitaba era un buen lavado de cara.  Las sillas por otro lado habían sido tapizadas recientemente y querían conservar la tela por lo que se protegió perfectamente y fueron decoradas sin problema. Se les dio a ambos el mismo acabado para conseguir unificarlo todo. La dueña había escogido un papel precioso en tonos tostados visón y plata para la pared con el que teníamos que integrar el conjunto. Se aplicó una base sombra natural clarita. Después una pátina con el mismo tono más oscuro para acentuar las formas y volúmenes y, por último, unos reflejos de plata para darles un toque metalizado que lo integrara con el papel de la pared.  El resultado habla por si sólo.